miércoles, febrero 20, 2008

Un Pais A La Deriva

Pareciera ser que el gobierno nacional no tiene temas urgentes que resolver como la inflación, la crisis energética, la caída del ingreso real, el creciente desabastecimiento, la inseguridad y mil problemas estructurales más, dado que dedica su tiempo a debatir si los hijos llevarán en primer lugar el nombre de la madre o si se elimina el obispado castrense. Francamente, esta situación me desconcierta, porque o no tienen noción de lo que está ocurriendo en la economía o, teniendo noción, da por sentado que no puede resolver los problemas y por lo tanto se dedica a pasar el tiempo discutiendo cuestiones menores intentando distraer la atención de la gente de la dura lucha cotidiana por sobrevivir a la estampida inflacionaria que ha generado o a sobrevivir en serio de la permanente agresión de la delincuencia.

Por otro lado, la esporádicas apariciones de Cristina Fernández de Kirchner son para formular algunas inconsistencias o superficialidades, mientras su marido, quien parece manejar los verdaderos hilos del poder, se entretiene armando la interna del justicialismo. Hoy cualquiera puede advertir que Argentina es un país a la deriva. Sin rumbo ni nadie que realmente se haga cargo de resolver los problemas que preocupan a la gente.

La pobreza sigue avanzando hasta niveles extremos. Invito al lector y, particularmente, a los funcionarios del gobierno a que pasen por la calle que está debajo del Puente Saavedra en la avenida General Paz. Si uno va desde Vicente López hacia la Capital y pasa por esa calle para tomar la General Paz hacia el Río de la Plata, se va a encontrar con que se ha instalado una villa miseria debajo del puente. Y lo que me espanta no es la villa miseria, me espanta que sigan hablando de crecimiento, nuevo modelo productivo y menor pobreza cuando cualquiera que no viva en una burbuja viajando en helicóptero a su trabajo puede palpar la pobreza en la calle. Más que pobreza: miseria.

Mientras el país marcha a la deriva, cada tanto se van adoptando medidas que, por lo contradictorias que son, reflejan el grado de desconcierto del gobierno frente a los verdaderos problemas del país. En lo estrictamente económico, tenemos a una legión de funcionarios públicos reclamando que los bancos otorguen créditos a largo plazo y tasas bajas para la producción. Piden esto como si el crédito pudiera inventarse de la nada. Y prueba de ello es el papelón que hicieron cuando anunciaron con bombos y platillos los créditos para la vivienda destinados a los inquilinos, anuncio que quedó solamente en los titulares de los diarios.

Veamos una de las tantas contradicciones del Gobierno. Por un lado, pide más créditos al sector privado y, por otro, el Banco Central emite deuda de corto plazo a un ritmo realmente feroz, casi desaforado. Al 31 de diciembre pasado, el stock de deuda de corto plazo (Lebacs, Nobacs y pases pasivos) sumaba $ 52.775 millones. Al 31 de enero de este año, había trepado a los $ 63.205 millones. Un aumento del stock de deuda de casi $ 10.000 millones en un mes. Casi 20% de incremento en sólo 30 días. Esto es lo que se conoce como desplazamiento del sector privado del mercado crediticio.

Claro, si el Central no se hubiera endeudado de esa manera la inflación hubiese estallado aún más, dado que luego de este aumento del endeudamiento, el circulante creció un 25% entre enero de 2007 y enero 2006.

Otra de las contradicciones consiste en pedirle al sector energético que consuma su stock de capital para financiar las tarifas artificialmente bajas y, al mismo tiempo, quejarse por la falta de energía o relativizarla diciendo que el problema energético es causa del crecimiento. La contradicción también se extiende a la demanda de energía. El gobierno pide hacer un uso racional de la energía: ¿acaso no hay nada más racional que consumir más energía si casi me la están regalando?

Continuando con las contradicciones, un poco tarde el kirchnerismo se da cuenta de que necesita inversiones para poder seguir creciendo. Demanda, entonces, más inversiones, lo cual es consistente con su voluntarismo para que aparezca crédito a tasas subsidiadas. Pero mientras reclama más inversiones tiene a un supersecretario (el ministro de Economía brilla por su ausencia) que aprieta a las empresas para que vendan a tal precio, se mete con los costos de producción, inventa que puede existir el crédito barato y una larga lista de medidas compulsivas que no solo entorpecen el funcionamiento de la economía sino que, además, espanta a cualquiera que pretenda hacer una inversión en Argentina.

En síntesis, mientras Néstor se entretiene tejiendo sus nuevos proyectos de poder en el PJ y Cristina usa su tiempo en cuestiones de Estado tan importantes como recibir a la modelo Naomi Campbell, los cantautores Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, Soda Stereo, la reina y la virreina de la Vendimia, el actor Antonio Banderas y su mujer Melanie Griffith o Ricardo Montaner, el país marcha a la deriva y sufre, cada tanto, algún sacudón generado por alguna de las insólitas medidas del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Que se entienda bien: la economía no está en piloto automático. Está a la deriva.

Roberto Cachanosky

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martes, febrero 19, 2008

Seguridad y Derechos Humanos

Pretender acabar con la inseguridad mientras se reivindica a la violencia y los malvivientes, se disculpa a los delicuentes y se avasalla a la Justicia es, simplemente, una locura sin pies ni cabeza que se está cobrando demasiadas víctimas.

El nivel a que se ha llegado en materia de inseguridad física en el país plantea diversos interrogantes respecto de la sociedad argentina, de sus valores, de cómo vota en las elecciones y del orden de prioridades al que atiende.

Una mayoría social parece respaldar a un matrimonio al que, si les preguntan, rescatan su “política de Derechos Humanos” como uno de sus más sólidos logros.

¿En que consiste esa bendita “política”?

Por empezar, en entender que los guerrilleros de los ‘70 eran idealistas que buscaban una sociedad mejor a fuerza de bombazos, secuestros extorsivos, y emboscadas con ráfagas de balazos por la calle y los militares, sanguinarios nazis que, simplemente, por antojo un día se levantaron con ganas de matar gente e hicieron desaparecer de la faz de la tierra a 30.000 personas porque les encantó la idea.
En segundo lugar, que los asesinatos, secuestros y desapariciones de unos no son iguales a los de los otros.
Tercero, que toda noción de orden y rigurosidad legal es sinónimo de represión.
Cuarto, que todo uniformado (llevado a esa condición por el propio Estado, teórico monopolizador del uso de la fuerza) tiene, por ese sólo hecho, prohibida la actuación preventiva que se reputa también, dicho sea de paso, prima facie como “represiva”.
Quinto, que el derecho penal es una rama del orden jurídico que debe tender a desaparecer. Sexto, que la presunción de criminalidad “por apariencia o actitud” debe reputarse como “discriminatoria”.

Al lado de este cuadro hay otras “convicciones” ideológicas tales como que el crimen es un subproducto de la pobreza y que, por lo tanto, los delincuentes son víctimas de la “agresión de la sociedad” por lo que su acción es una forma velada de justicia en donde las víctimas asesinadas y robadas son en realidad victimarios que someten a los delincuentes (calidad en la que caen porque no les queda otro remedio) a la miseria y que, por consecuencia, están recibiendo su merecido.

Con este conjunto de “políticas” y “convicciones”, que la sociedad se olvide: es imposible vivir seguros.

Los delincuentes de este siglo parecen haber ocupado el lugar de los guerrilleros del ’70: no son delincuentes; son la avanzada de la justicia social que busca emparejar los tantos de la desigualdad. Por lo tanto, los mismos privilegios de que gozaron y gozan los terroristas deben ser aplicados ahora a los malvivientes comunes porque su esencia es la misma, la lucha contra la injusticia.

Mientras esta “política” de derechos humanos y antidiscriminación esté vigente no se podrá caminar seguro por las calles de la Argentina.

El misterio consiste en saber por qué un gobierno que encarna estos extremos goza del respaldo mayoritario de la sociedad, cuyos ciudadanos caen bajo las balas de la delincuencia. Esta sociedad que salió a la calle porque sus $3.500 de ahorro habían quedado atrapados en el corralito, se mantiene, en cambio, muda y paralizada a la hora de exigir que todas estas estupideces vendidas como “políticas”, “principios” y “convicciones” sean sepultadas para siempre y sean reemplazadas por la ley, la autoridad legal del Estado y por el sentido común.

¿Será que a la “humana” y “cálida” sociedad argentina lo único que le importa es la guita? ¿Será que los argentinos se venden a sí mismos el cuento de que les gusta vivir una vida agradable y familiar antes de estar alienados como los norteamericanos por “la cultura del dólar”, pero en realidad a lo único que le prestan atención y por lo único que se movilizan es la plata y el bolsillo? ¿Será eso?

Más allá de que el método callejero claramente no comulga con la civilización, puesto que en la Argentina parecería que todas las controversias se resuelven en la calle, desde Cromañón hasta el Corralón, ¿por qué no hay cientos de miles de personas en la calle, noche y día, sin interrupción, con sistemas de rotación como tienen los profesionales de los cortes de Entre Ríos, enfrente de la quinta presidencial de Olivos, por ejemplo, exigiendo que ya no muera más gente inocente cuyo único crimen consiste en pretender trabajar decentemente para, entre otras cosas, mantener a la casta de inoperantes que debería protegerlos? Simplemente, ¿por qué?

El ejercicio de contestar estas preguntas nos haría muy bien como sociedad. ¿Es cierto que nos sentimos representados por las “políticas” y “convicciones” de este gobierno? ¿Es cierto que creemos que la sociedad es la que victimiza a los delincuentes y que se tiene merecido lo que le pasa por ser la causante de su miseria? ¿Es cierto que creemos que los pobres son delincuentes porque son pobres? ¿O, en realidad, estamos metidos en una enorme hipocresía cuyo fondo consiste en respaldar los métodos K porque creemos que la economía se recuperó gracias a él? Y cuando la economía falle (porque en realidad se recuperó a pesar de él), ¿le caeremos con toda nuestra furia culpándolo no sólo del colapso sino diciendo también que “desde la primera hora” habíamos advertido sobre su inoperancia? ¿Diremos “yo te dije que nunca me había gustado”?

¿Hasta cuándo viviremos en esta mentira? ¿Hasta cuando la inmundicia de la eterna careteada será la pincelada que caracterice nuestra personalidad? ¿Por qué lo que decimos en la escondida privacidad de un café con amigos lo ocultamos cuando se nos consulta en público o cuando nos llaman a votar?

La Argentina se eztá convirtiendo en una enorme podredumbre en donde unos pocos multiplican sus millones, mientras otros no tienen ni la mínima seguridad de regresar sanos y salvos a sus casas. El país no exige explicaciones por nada. Mil millones desaparecen de una provincia y dale que va. Una persona maneja miles de millones de pesos del presupuesto público sin darle cuentas a nadie y dale que va. La justicia se burla de los contribuyentes liberando asesinos y dale que va. Nos hacen creer que la inflación es del 0.9% y dale que va.

No sería extraño que, siguiendo nuestras costumbres, un día estallemos y salgamos a pedir “mano dura”, si es preciso, por fuera de la ley. Será el día en que por no atender la seguridad física de las personas por una enfermiza “política” de Derechos Humanos, perderemos, de nuevo, los verdaderos Derechos Humanos.

En el país del “dale que va”, las políticas de cartón y las “convicciones” de oropel siguen matando a la gente en medio del silencio mayoritario, como si fuera un paisaje al que nos hubiéramos acostumbrado o al que haya que acostumbrarse. Algo muy feo debe estar pasando en los pliegues más íntimos de la conciencia argentina para que tanto olor a podrido no nos impulse a actuar y a exigir que el sentido común vuelva a tener un lugar en el país y reemplace para siempre una política que, disfrazada de “principista”, ha resultado tan demencial como equivocada.

Carlos Mira


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lunes, febrero 18, 2008

Política Argentina

Solamente en la Argentina se producen ciertas situaciones. En cualquier otro escenario, esos mismos hechos, resultan directamente impensados. Es cierto que no hay paraísos terrenales, que cada geografía sufre sus percances, pero hay que asumir que Latinoamérica, cada día, parece una masa menos amorfa y más homogénea, aun cuando algunos países todavía se mantengan inmunes a ciertas “epidemias”. Sin lugar a dudas, el absurdo y la contradicción son las características más arraigadas en este confín del planeta, y la Argentina intenta destacarse con bastante eficiencia.

En el transcurso de un día, los argentinos somos capaces de pasar del asombro y desconcierto que genera la noticia del RR.PP. detenido en la orilla de enfrente a raíz de un choque que provocó dos muertes, a una indiferencia total cuando en una esquina porteña una mujer y su hijo de tres años mueren atropellados por un automovilista que decidió hacer de la calle una pista. En la Argentina, ese hombre permanece libre y hasta es protegido para que ningún vecino “desequilibrado” intente hacerle daño. De alguna manera podría decirse que cuidamos a los victimarios y olvidamos las víctimas. No faltará quien aduzca que la señora y su vástago cruzaron demasiado despacio o no se detuvieron en medio de la calle para que el auto pasara sin molestarse. Argumentos bien argentinos para justificar lo injustificable.

No es ese un simple dato, ni una anécdota, ni acaba la gran contradicción argentina con la crítica a esa especie de garantismo jurídico que, en rigor, no es sino un eufemismo para justificar que la justicia no importa un ápice cuando la economía se mantiene medianamente estable. Lo económico es, en definitiva, el único componente tenido en cuenta para medir y explicar el crecimiento y la calidad de vida. Pero ése es otro engaño: con más actividad económica, con la soja bienaventurada y millones de chinos deseándola, con los commodities –por ahora– impávidos ante la crisis internacional en ciernes, el Dakar en Argentina o el tren bala de la imaginación de Cristina no nos cambia nada. Posiblemente le cambie el panorama al kirchnerismo que hace de todo aquello un arma comunicacional capaz de vender un país oficial diferente sustancialmente al país paralelo, ése que se vive todos los días sin cámaras ni publicidad. En él, la calidad de vida no proviene del precio de la soja o de la evolución de la Bolsa porque toda ganancia financiera no garantiza que pueda disfrutarse esencialmente la vida.

En la proclama de índices macroeconómicos no se tiene en cuenta el temor a ser victima de la delincuencia, a morir en una carretera, ni se menciona el crecimiento de habitantes en cementerios, paradero irremediable ante el olvido de otras variables ajenas a los números y ausente en los discursos oficiales. Hay problemas intrínsecos que exceden la política y la economía, limitadas ambas a la figura de Néstor Kirchner, y que explican que siempre estemos soñando una Argentina distinta. En el sopor del sueño, no se atina a tomar conciencia de la inacción que nos caracteriza ante situaciones incomprensibles y absurdas que se nos venden como episodios cotidianos y naturales más que como anacronías.

Veamos, por ejemplo, que mientras quienes asesinaron a los policías en la localidad de Ezeiza antes de la elección presidencial, causando tanta indignación en la dirigencia, siguen sin identidad y sin paradero, sueltos como sucede también con el violador de Lucila Yaconiz o aquellos que trepan como el hombre araña para entrar por balcones y ventanas o mismo quienes matan a un automovilista en plena autopista Panamericana… Pero, por tratar de robar un Mantecol en un local de la cadena de hipermercados Coto, un joven va a juicio oral y público después de que la Cámara del Crimen confirmara su procesamiento por el delito de “hurto simple en grado de tentativa”. El delito está, pero si no se puede con todo, al menos habría que evaluar qué es lo urgente y qué lo importante, establecer prioridades.

Para el Gobierno es urgente e importante detener a militares octogenarios que hace casi 40 años se supone que participaron en la Masacre de Trelew… A propósito, ¿cuántos argentinos saben de qué se trató, cómo, cuándo o por qué sucedió? Sin mucho razonamiento científico cabe deducir que para nuestros gobernantes esa gente en la calle es más peligrosa que los que hoy matan, violan y siguen llenando cementerios con total impunidad. A simple vista, se observa que no son sólo los precios que suben y bajan, por obra y gracia de un secretario de Comercio que aprieta y extorsiona, aquello que define cuán bien nos va y qué clase de progreso estamos teniendo. Nada aporta a las víctimas de la delincuencia y la desidia que el PBI haya crecido un 8,7%. Hoy, la calidad de vida parece pasar por la categoría del cementerio donde vamos a parar…

No vendría mal que algún cronista preguntara, sin ir más lejos, a la familia del hombre asesinado esta semana frente a su hijo de 16 años si vive con más calidad porque le “congelaron” la cuota del colegio (aunque luego venga la “cuota reparación”, el nuevo invento) o haya “convenios con el Gobierno” por los precios…

Hay debates que no se están dando en la sociedad y hay fórmulas y datos de crecimiento que distan de evidenciar y medir si crecemos en verdad. Nos quedamos debatiendo la capacidad de Kirchner para cooptar o esmerilar adversarios efímeros, las internas en el Ejecutivo, la influencia de Chávez y Evo Morales, o el vestuario de la dama que ocupa, decorativamente, el sillón de Rivadavia como si eso fuese lo importante. Si los vaivenes de la crisis financiera internacional no afectan el dólar o si Martín Lousteau es más o menos ministro que otro funcionario del área son los temas que impone la agenda política junto a un folletín que no merece siquiera dos renglones por su escasa credibilidad: la reorganización del Partido Justicialista para “democratizar” sus filas.

En la medida en que los argentinos no empecemos a debatir las diferencias entre lo que es justo y lo que no, entre aquello que nos da calidad de vida y aquello que sólo da furtivo confort, y sigamos inmersos en la temática que impone el Gobierno a través de los medios, la Argentina seguirá siendo inexplicable no sólo para el mundo, sino también para nosotros mismos, que no sabemos ya si la calidad está en la vida o en los entierros.

Gabriela Pousa

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miércoles, febrero 13, 2008

El Reino Del Revés

Un país donde el litro de leche cuesta más o menos lo mismo que un litro de cerveza y es más caro que una caja de vino (si es que a "eso" que viene en “tetra brick” se le puede llamar vino), tiene serios problemas, y en nuestro país ocurre exactamente eso.
Mientras quien hace de “súper ministro”, el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se encarga de “apretar” y controlar el índice de precios de muchísimos productos, entre ellos los de la canasta básica y particularmente el de la leche; y el mediático recaudador de impuestos de la Provincia de Buenos Aires, Santiago Montoya, persigue a los productores agropecuarios para poder sacarles más impuestos, la Presidente Cristina Fernández de Kirchner firmó un convenio entre el Gobierno y bodegueros mendocinos que suspende la aplicación del impuesto interno para la producción de champagne y vinos espumantes.
El decreto 248 publicado en el Boletín Oficial establece la exención impositiva, en consideración al cumplimiento del "Acta Compromiso" firmada entre el sector privado y el Gobierno en el año 2005.
Dicho convenio se había firmado con la condición de que los bodegueros se comprometieran a invertir en el sector.
Ahora bien ¿cuál es la gracia? ¿Por qué parecería que si los bodegueros invierten estarían haciendo una obra de caridad. ¿Qué empresario medianamente coherente no reinvierte en lo que produce?
Si bien es positivo que se invierta, lo lógico es que estas medidas sean equitativas, por ejemplo, ¿cuál es el beneficio que recibe un empresario que fabrica mesas y sillas, por citar solo un caso?
Por otro lado vemos que a ciertos sectores se los castiga, como a los productores agropecuarios y a los tamberos, quienes al igual que los bodegueros también invierten, ¿o acaso el Estado los benefició con algún acuerdo similar? Todo lo contrario, les aplican retenciones y los obligan a vender en el mercado interno a un precio regulado.
Otro problema parecido es el que tiene la empresa petrolera Shell, que se ve obligada a parar la producción de naftas ya que al prohibirse la exportación, ya no posee espacio físico para almacenarla, mientras en el interior del país existe un mercado negro del gasoil y se vende a más alto precio que la nafta súper.
Cuando uno espera que el Estado controle y/o regule, en lo último que piensa es en que tome medidas arbitrarias. En cualquier lugar del mundo los artículos suntuarios (lo que sea: automóviles, joyas, vinos espumantes e incluso cigarrillos) tributan más que cualquier artículo de la canasta básica, simplemente porque quien lo obtiene o lo consume exterioriza tener capacidad contributiva.
Con esta privatización encubierta de los tributos públicos ¿cómo se explica que esos impuestos —que terminará pagando indefectiblemente el consumidor— vayan a parar directamente a las empresas para que reinviertan, quizás aumentando la capacidad de producción en propio beneficio, en vez de ir a parar a mejorar la policía, o las escuelas y los hospitales, cuando Mendoza lo necesita de forma urgente?
En los países medianamente “normales”, tanto el tabaco, como el juego y el alcohol, pagan impuestos especiales, o sea impuestos más caros, los que luego se vuelcan en infraestructura. Por eso, como dijimos, un país donde la leche es más cara que el vino o la cerveza, está en serios problemas. Y nuestros problemas... saltan a la vista.

Pablo Dócimo


se puede ver el original en http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3538

jueves, enero 31, 2008

EL PRECIO DE LA AMISTAD

Hace unos días tuve un grave inconveniente personal, el cual me requirió contar con una suma de dinero que no tenía en mi poder. Apelé en ese momento a amigos y conocidos para que me auxiliaran, descontando por lejos que sería ayudado holgadamente por alguno/s de ello/s. Más allá de la amistad de años y años que nos une a varios de nosotros, debo confesar que soy acreedor de la mayoría a los que solicitaba auxilio. De hecho, la suma de todo el dinero que me deben es muy superior al que necesitaba.
Ante mi elocuente sorpresa, sucedió algo inesperado: de alguna manera u otra, todos mis ¿amigos? empezaron a justificarse para no darme la mano requerida. Las excusas brindadas fueron realmente inverosímiles, sobre todo teniendo en cuenta que nos conocemos hace años y la mayoría de ellos fueron auxiliados por mí cuando lo necesitaron.
Hubo otros que me dijeron que me ayudarían y acto seguido desaparecieron por completo de la faz de la Tierra. Lo cierto es que los días pasaron y finalmente no pude resolver mi grave inconveniente. La bronca que esto generó en mí no fue tan grande como sí fue la decepción por lo sucedido.
Fue entonces un buen motivo para reflexionar sobre la amistad y repasar sobre algunos tópicos de las relaciones humanas.
Lo primero que recordé es algo que solía decir mi abuela: "los verdaderos amigos se ven siempre en las malas, muy pocas veces en las buenas". Gran verdad, sobre todo porque casi todos mis conocidos y amigos siempre "han estado allí" ... sólo cuando me han necesitado. De hecho, fue esta la primera vez que los necesité a ellos.
Es raro el concepto de amistad, algo intangible e imposible de medir. Un sentimiento que nunca se sabe si es realmente puro o no, que se dice noble pero muchas veces es lo contrario.
"Amistad es un sentimiento convenido con otra persona, donde se busca confianza, consuelo, amor y respeto", jura el diccionario, intentando definir algo que no puede encuadrarse tan fácilmente. Para algunos, la amistad nace del mero conocimiento de otra persona, toda vez que aparenta haber una simbiosis con ella. Para otros, es la construcción cimentada de una relación de muchísimos años, donde intervienen no pocas cuestiones interpersonales.
Asimismo, hay quienes dicen que la amistad entre el hombre y la mujer no es humanamente posible, otros aseguran enfáticamente lo contrario.
Independientemente de la definición que cada persona haga de la amistad, es real que uno siempre espera que el otro esté dispuesto a poner el hombro ante la adversidad de "su amigo". Es dolorosa la "amistad" cuando esto no sucede. Y la definición de "amor y respeto" trastocan en el dolor más íntimo.
Entonces uno dice la lapidaria frase de siempre: "Ahora sí se quiénes son mis amigos y quiénes no". Y vuelta a empezar de nuevo, en una calesita que nunca termina. Donde la experiencia de los años sucumbe ante la debilidad del corazón.
Tal vez suene imbécil este análisis sobre amistad, y seguramente lo es. Pero es la catarsis que necesito hoy para descargar la bronca de saber que la amistad no es más que una máscara engañosa que en muy pocos casos logra caer del todo.

Christian Sanz

*Dedicado a mis poquísimos amigos, los verdaderos.

pueden leer el original en...

http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3509

sábado, enero 26, 2008

Informe DVD's Vírgenes

Segundo post del año y quería escribirles acerca de algo que yo considero útil, los DVDs vírgenes. Para mirar y para grabar (algunos les dicen "quemar" - sería como un sinónimo)

A todos los afectos a los DVDs, más de una vez les ha pasado que:
"el reproductor no lo lee", "antes se veía joya y ahora no se ve nada", "por qué me habré comprado este reproductor/grabadora tan pedorra? "por que uno de cada 2 discos a la hora de verificarlos me da error?" y un sinnúmero de situaciones similares.

Las causas pueden ser variadas:
-un daño físico en el disco (rayita en la superficie, decoloración de una de las capas)
-disco grabado a una velocidad mayor a la capacidad de lectura de nuestro reproductor (a mayor velocidad de grabación, los "agujeros" que hace el láser de la grabadora son menos profundos)
- un disco virgen malo, que se traduce en problemas de reflectividad del láser o, directamente en una mala grabación.

Para la primer causa, realmente es muy poco lo que se puede hacer. Si el daño no es muy importante hay que tratar de rippear el dvd con algún software para tal menester (nunca copiar los archivos desde windows o el sistema operativo que uses)como por ejemplo DVD Decrypter, DVD Shrink, o DVDRip , hacer un back up completo del disco al rígido y quemarlo en otro disco. Si ningún programa te lo puede rippear, estás frito.


Para la segunda causa, lo mejor es rippear el disco y grabarlo a la mínima velocidad posible. Si es de 1x, mejor, hay que aguantarse la espera pero si el disco copió bien, debería funcionar en todos lados


disco virgen malo = el objeto de este post. Cómo diferenciar un virgen bueno de uno malo? Por desgracia a simple vista es imposible. Si te guías por la marca también (sobre todo en Latinoamérica) ya que no siempre la marca coincide con el fabricante "bueno". Lo ideal sería ir con una notebook y probarlos uno por uno al momento de la compra, pero es imposible.

Cómo saber quién fabricó ese disco? Bueno, hay programas que se encargan de eso y todos gratis...

para windows conozco los siguientes (para Mac Y Linux también hay, escríbanme un privado y se los paso)

DVD Identifier

http://dvd.identifier.cdfreaks.com/


DVDInfo

http://www.digitalfaq.com/downloads/dvdinfo/dvdinfo.zip



A continuación una lista de la mayoría de los dvds disponibles en el mundo que fue confeccionada gracias al aporte de miles de usuarios y en el que se tomaron en cuenta:
Un balance entre usabilidad y calidad de grabación potencial.
La habilidad del disco para ser quemado en una gran variedad de grabadoras. Se tomó también en cuenta las incompatibilidades que existen entre ciertos discos y ciertas grabadoras. Y finalmente, se tuvo en cuenta la longevidad, la capacidad de ser reproducido y la reflectividad del material.



Primera Categoría: Con resultados de grabaciones impecables que oscilan entre el 95% y el 100%. En Orden de preferencia...

Identificador = PVC001001, PVC001002, PVCW00
Fabricante = Pioneer
no se hacen más desde el año 2003 :(

Identificador = MCC00RG20, MCC01RG20, MCC02RG20, MCC03RG20, MCC002, MCC003, MCC004, MCC00RW, MCC01RW, MCCA01, MKMA02, MKM001, MKM003
Fabricantes = Mitsubishi Chemicals, Mitsubishi-Kagaku Media, Verbatim

Identificador = TYG01, TYG02, TYG03, YUDEN000T02, YUDEN000T03
Fabricante = Taiyo Yuden

Identificador = MXLRG01, MXLRG02, MXLRG03, MXLRG04, MAXELL001, MAXELL002, MAXELL003
Fabricantes = Hitachi Maxell

Identificador = SONY04D1, SONY08D1, SONY16D1, SONYD21, SONYD11, SONYS11
Fabricante = Sony

Identificador = TDKG02, TTG01, TTG02, TTH01, TTH02, TDK501, TDK502, TDK001, TDK002, TDK003
Fabricante = TDK



Segunda Categoria: discos decentes pero no perfectos, con los siguientes porcentajes de "efectividad" : 80%- 95%
No se recomiendan para archivar datos o masters de video


Identificador = RICOHJPND00, RICOHJPNR00, RICOHJPNR01, RICOHJPNR02, RICOHJPNR03, RICOHJPNW01, RICOHJPNW11, RICOHJPNW21
Fabricantes = Ricoh, Ritek

Identificador = PRODISCS03, PRODISCS04, PRODISCF01, PRODISCF02, PRODISCR01, PRODISCR02, PRODISCR03, PRODISCR04. PRODISCG02, PRODISCW02
Fabricante = Prodisc Media

Identificador = DAXON008S, DAXON016S, DAXONAZ1, DAXONAZ2, DAXONAZ3, DAXOND42
Fabricante = Daxon (Acer+BenQ)

Identificador = RITEKG01, RITEKG03, RITEKG04, RITEKG05, RITEKW01, RITEKW04, RITEK000, RITEKR01, RITEKR02, RITEKR03, RITEKR04, RITEKF1
Fabricante = Ritek

Identificador = MBI01RG20, MBI03RG40
Fabricante = Moser Baer

Identificador = FUJIFILM02, FUJIFILM03
Fabricantes = Prodisc, Ritek, CMC, otros

Identificador = OPTODISCK001, OPTODISCR004, OPTODISCR008, OPTODISCR016, OPTODISCW002, OPTODISCW004
Fabricante = Optodisc

Identificador = INFODISCA01, INFODISCA10, INFODISCR20, INFODISCR01
Fabricante = Infodisc Media



Tercera Categoria = la calidad es muy cuestionable. El porcentaje de grabaciones exitosas es de un 50% - 80 %. Irónicamente algunos cuestan más que los de primera y segunda categorías.

Identificador= CMCMAGD01, CMCMAGE01, CMCMAGF01, CMCMAGM01, CMCMAGR01
Fabricante= CMC Magnetics

Identificador = PHILIPSCD2, PHILIPS010, PHILIPS041, PHILIPSC08, PHILIPSC16, PHILIPSRW
Fabricante = CMC Magnetics

Identificador = RITEKD01
Fabricante = Ritek

Identificador = LEADDATA01, LEADDATA, LD01, LD, LDS03, LDA02
Fabricante = Lead Data

Identificador = MBI, MBIPG101R03, MBIPG101R04, MBIPG101W03, MBIPG101W04
Fabricante = Moser Baer

Identificador = BEALLG00001, BEALLG40001, BEALL000P40, BEALL000PG0
Fabricante = Samsung/BeAll

Identificador = GSC001, GSC002, GSC003, GSC502
Fabricante = Gigastorage

Identificador = MAM4XG02, MAM8XG01
Fabricante = MAM-America, MAM-Europe

Identificador = ONIDTECH
Fabricante = Ul Tran Technology

Identificador = PRINCO
Fabricante = Princo

Identificador = INFOMER20, INFOMER30, INFOMEDIAT01
Fabricante = InfoMedia



Existe una serie de Cuarta Categoría pero si tus discos no figuran en las primeras tres, te sugiero que los cambies de forma URGENTE, porque son BASURA.

La experiencia personal, indica que en Argentina Verbatim no es siempre Verbatim fabricado por Mitsubishi sino Ritek de segunda categoria o Moser Baer de tercera categoria.

Los que se venden aqui como Maxell son Rycoh o Ritek , también de segunda categoría.

Si quieren ir a lo seguro, compren Bulks cerrados de Sony.

Los Verbatim con capacidad para LightScribe son de los buenos

En Cuanto a Dual Layers, los únicos buenos son los que encuentren en la Primera Categoria. Hasta ahora todos los Verbatim, eran Verbatim :)

Olvídense del resto si no quieren tener problemas. (Memorex, Acme, Datex, NexxTech, Premium, Ridata, GQ, Azul, Videolar, Aone, Daewoo,
HP, Mirror, Media Range, Prodisc, Imation, Mitsui, etc)


MrBlackwell


La info fue extractada de www.digitalFAQ.com/media

viernes, enero 25, 2008

2008

Primer post del año, y la verdad es que no tengo mucho para contar. Una sucesión de problemas tecnológicos me mantuvo alejado de la web. Tuve que reponer varios elementos de mi ordenador y, hasta tuve que cambiar un modem estropeado. Me gasté el dinero sin hacer el upgrade que esperaba.
Tampoco hay mucha inspiración y, no quiero llenar el blog con más basura de la que ya hay dando vueltas.

Espero que el balance del 2007 les haya dado positivo y que hayan aprendido de sus errores para no volver a repetirlos.

Por mi parte, hubieron muchas cosas buenas (conocerte personalmente después de tanto imaginarlo!), algunas malas, y mucho de lo mismo. Este año que pasó no saludé a tanta gente por su cumpleaños para ver si se acordaban del mio, como era de esperarse, no lo hicieron, asi que ya los saqué de mi agenda.

Supongo que ya va siendo hora de filtrar y separar otra vez a los "amigos" de los AMIGOS.
La amistad es un asunto de "ida y vuelta" y hacen falta dos para alimentarla y cuidarla, no hay malos sentimientos, se es amigo o no. Unos se van y otros llegan, asi es la vida! :)


Van desde aqui los mejores augurios para todos los que algunas vez se pusieron a leer mis porquerías. Espero ser más prolífico este año, pero no prometo nada :)

Que Dios los bendiga y Feliz 2008!!


MrBlackwell

viernes, diciembre 28, 2007

La Cultura Del Saqueo

El empleo de la coacción, la violencia y la fuerza como métodos para obtener aquello que se desea, por más justo o merecido que sea, es una de las causas de la decadencia argentina.

Si alguien dudaba de que Argentina se dirigía de cabeza a una crisis, lo que hoy estamos viviendo debería terminar de convencerlo. Las luchas por el poder sindical llegan hasta el límite de comportamientos mafiosos. Los piqueteros están nuevamente en las calles cortando el tránsito y tomando reparticiones públicas, la calle es un caos por ausencia de autoridad, los precios se siguen disparando y el gobierno acaba de anunciar un plan de emergencia energética que refleja la improvisación con que se manejó este tema todos estos años.

En el fondo, la crisis es solo el emergente de valores totalmente subvertidos del cual el gobierno parece no haberse enterado, por el contrario, sigue dando vuelta los hechos al punto que la presidente (y digo presidente y no presidenta porque presidente es el cargo que figura en la Constitución) acaba de afirmar: “en este programa estamos yendo al tercer eslabón de la responsabilidad, que es la responsabilidad social, porque se puede tener muy buen gobierno pero si no se tienen buenas instituciones en lo privado y en la sociedad, es muy difícil abordar la transformación de un país". Con esta afirmación pareciera ser que Cristina Kirchner considera que el suyo y el de su marido han sido dos muy buenos gobiernos y que si las cosas no marchan mejor es por culpa de culpa de los empresarios y de la gente. Algo similar sostenía, Hitler cuando estaba por caer Berlín en manos de los rusos. Decía el dictador, en su delirio, que su pueblo iba a sufrir porque no lo había acompañado en el sacrificio.

Pero volvamos al caso argentino. Lo que uno ve desde décadas, y más acentuado ahora, es que al revés de lo que marca la presidente, es que justamente ha sido el Estado el que ha subvertido los valores de la sociedad y no se le puede pedir a la gente que tenga comportamientos diferentes si desde lo más alto del poder se actúa con impunidad, mentira y desprecio por el orden jurídico.

¿Qué valores puede exigirle Cristina Kirchner al resto de la sociedad si a sólo 48 hs. de instalada en la casa de Gobierno se ha destapado un caso de corrupción que la involucra como candidata presidencial y compromete seriamente a su marido, que es el mentor de su candidatura?

Cuando Cristina Kirchner les exige seriedad a los empresarios y a la sociedad tiene que tener presente que las reglas de juego que hoy imperan en la Argentina fueron impulsadas por gobiernos con pensamiento populista como el de su marido y el de ella. ¿Qué valores impusieron? El de usar al Estado como instrumento de coacción para beneficio propio y de unos pocos amigos del poder. La cultura del trabajo, del esfuerzo personal fueron dejadas de lado para dar paso a la cultura de la prebenda y de la demostración de fuerza. Basta ver como facciones sindicales se enfrentan por cuotas de poder utilizando la calle como forma de manifestar su poder basado en la fuerza bruta. Aquí no hay razones, hay demostraciones de fuerza. Unos haciendo piquetes en 39 lugares diferentes de la ciudad violando el derecho de la gente a transitar libremente ante la pasividad de la autoridad pública, y otros amenazando con sacar los camiones a la calle como si fueran el séptimo de caballería.

Grupos piqueteros, que dicen ser partidarios del kirchnerismo, se dan el lujo de tomar por la fuerza bruta un edificio público en la ciudad de La Plata, lesionando gravemente a dos policías y los responsables son liberados casi inmediatamente.

Al mismo tiempo tenemos a algunos dirigentes empresariales que le chupan la media al gobierno de turno para mantener sus privilegios o los beneficios del eufemismo del tipo de cambio competitivo.

Argentina tiene reglas en las cuales el saqueo está a la orden del día. El saqueo como regla impuesta por el Estado por la cual se pervierte la ley para quitarle el fruto de su trabajo a quienes lo generaron para transferírselo a quienes no les corresponde. En nuestro país la ley está prostituida. No se la usa para establecer reglas de convivencia sino para saquear “legalmente” a diferentes sectores de la sociedad y para destruir el sistema republicano. Le ley no le pone límites al Estado, se los amplía generando océanos de corrupción.

La banda piquetera que tomó el edificio en La Plata se siente con derecho a exigir que le entreguen más dinero, canastas navideñas y no sé cuantas cosas más. ¿Quién tiene la obligación de pagar todos esos “beneficios” y por qué? ¿Qué estímulos puede tener el hombre o la mujer que se levanta temprano para ir a su trabajo a ganarse honestamente su sustento si ve que una banda de forajidos toma impunemente el edificio, es liberada y encima exige que ese señor o señora le de el fruto de su trabajo, luego de treparse viajar en condiciones infrahumanas en un colectivo, soportar los paros de subtes y aguantar los piquetes de Quebracho o la UOCRA?

Del lado empresarial, hay sectores que, cual ladrones de guantes blancos, estimulan el tipo de cambio competitivo que no es otra cosa que cobrarle el impuesto inflacionario a la gente para transferirle a ellos los beneficios de un dólar caro, cuando no piden créditos subsidiados sin aclarar quién y por qué tienen que financiarles tal petición.

Todos piden y nadie dice porqué el que paga tiene la obligación de pagar la cuenta. Se crea así, una cultura del saqueo impulsada desde el mismo Estado, cuando no es que los mismos funcionarios del Estado forman parte del saqueo.

Ya no queda gran margen para esconder este uso desvergonzado del poder, de la mentira, para disimular la inflación, la crisis energética y la caída del salario real.

Argentina está nuevamente en la pendiente descendente porque no se han cambiado las reglas del saqueo, solo se han cambiado las personas. Y las mismas reglas con diferentes personas igual dan los mismos resultados.

Roberto Cachanosky

© www.economiaparatodos.com.ar

lunes, diciembre 24, 2007

Feliz Navidad!!!


Los mejores deseos para todos los lectores de esta porquería llamada MrBlackwell Blog :)

Los quiero mucho, cuídense y que Dios los bendiga!!!


Mariano
MrBlackwell

viernes, diciembre 21, 2007

SEGUIMOS HARTOS

otro artículo con el cual coincido 100%


El 21 de diciembre de 2001, después de que Fernando de la Rúa renunciara a la Presidencia de la Nación, la frase que estaba en boca de todos los argentinos era “que se vayan todos”, que más que una frase, era un sentimiento real después de haber sufrido una decepción tras otra y haber llegado al hartazgo.
Luego de esas primeras semanas turbulentas, donde se sucedieron meteóricamente tres presidentes, llegó Eduardo Duhalde, pero tampoco tuvimos respiro, ya que se despachó con la consabida devaluación de una manera descontrolada, sin ser consiente de lo que se estaba haciendo, y no hubo un sólo argentino que no haya sido castigado con su experimento, que realmente era necesario, pero no de esa manera.
Lo demás, es prácticamente actual... y del “que se vayan todos” pasamos al “y... se quedaron todos”, y de aquel hartazgo, hoy pasamos a otro tipo de hartazgos... algunos nuevos, algunos peores, algunos agravados.
Si bien, indiscutiblemente la economía mejoró sensiblemente, y la desocupación descendió, gracias a esa desastrosa devaluación, hoy son otros los problemas que nos hartan a la inmensa mayoría de los argentinos.
Estamos hartos de la inseguridad, que crece día a día y nadie, en seis años fue capaz de frenar; estamos hartos de los piqueteros, que hoy ya no deberían existir, pero claro, eso que nació como un movimiento social hoy se convirtió en una herramienta política, que utilizan los pseudodirigentes para su propio beneficio, y cada vez que se les ocurre algo se adueñan de las calles, de nuestro tiempo y, por qué no, de nuestros derechos.
Estamos hartos de las huelgas, que más que reclamos justos parecen ser aprietes extorsivos de los dirigentes sindicales.
Estamos hartos de una inhumana política de derechos humanos, que no sólo se ocupa de defender a los delincuentes, sino que además se ha convertido en la única política de Estado de esta administración, pero para reivindicar a delincuentes y asesinos.
Estamos hartos que la educación, el sistema sanitario y la justicia funcionen cada vez peor, mientras que los funcionarios responsables de mejorarlos sigan cobrando puntualmente sus sueldos sin hacer nada.
Estamos hartos de que nos mientan, queriéndonos hacer creer que no existe inflación, y manteniendo con nuestros aportes a una institución como el INDEC, que en estas condiciones no sirve absolutamente para nada.
Estamos hartos de mezclarnos con locos mesiánicos como Hugo Chávez, y tener que prestarle nuestro país para que insulte al “imperio”, y acusar a los EEUU de entrometerse en las políticas de los demás países cuando es él, el único dictadorzuelo que pretende, en su infantil cerebro, crear un imperio, y es él quien se entromete permanentemente en la vida institucional de los demás países, diciendo que los ayuda, cobrando intereses usurarios cuando nos compra bonos de deuda, o entrando dinero de los venezolanos en una valija para financiar grupos terroristas de izquierda, mientras su pueblo está cada vez peor.
Pero el máximo hartazgo es el de tener que soportar la hipocresía de un ex presidente, que en realidad sigue siendo presidente, vociferando con aire de compadrito, y desafiando a la primera potencia del mundo gritando ridiculeces y pidiendo “que manden al fugitivo” para que rinda cuentas acá, cuando él mismo lo ayudó a fugarse.
Estamos hartos de vivir en el único país del mundo donde en vez de mejorar empeoramos, y estamos hartos de que aquellos que aquel 21 de diciembre de 2001 se deberían haber ido por que precisamente ellos eran el problema, hoy sigan estando en el mismo lugar, y sigan siendo ellos el problema.
Lamentablemente, el 21 de diciembre de 2001 y las casi treinta personas que dejaron su vida no sirvieron para nada.

Pablo Dócimo

martes, diciembre 18, 2007

Sos Metalero

Esto lo descubrí de casualidad...................

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Sos metalero, Sabes bien que Judas Priest no es un cura del diablo
y que Metallica robó la idea del nombre de un amigo de Lars Ulrich de un fanzine.

Te sabés toda la letra de ¨Tu eres su seguridad¨ y siempre mandaste fruta
cantando el intro de Fuel de Metallica, tocás la guitarra,
pero nunca tan rápido como Jason Becker y odias la tecnica espantosa de Marty Friedman,
aunque en el fondo sabes que es envidia porque no tocás ni la mitad de lo que toca el.

Alguna vez te dejaste el pelo largo y seguro hiciste el loco gritaste en pedo
por la ciudad un sabado a la noche algun tema de tu grupo favorito
sabiendo que el 90% de los que caminan por la calle no lo conocen.

Pero no te importa, porque vos sos metalero y no te importa lo que digan los demás.
De hecho estoy seguro que en alguna época resentida de tu vida tu palabra más usada fue ¨careta¨ para nombrar al 70% de las personas que conoces.

Y seguro que lo volvés a pensar de vez en cuando cuando ves al pibe ese que saluda a todo el mundo y siempre se hace el masa.
Si, puede que vos no seas mr sociabilidad pero al menos vos saludás a los que son verdaderamente amigos y aunque crees que los besos en la mejilla son cosa de trolos (sin ofender, no es homofobia, es jerga nomás) una vez cada muerte de obispo les diste un abrazo.

En tus mejores épocas los sábados gritabas como un hijo de puta (no achiquemos, es esa palabra o ninguna) los falsetes de Halford y nunca en la vida de dios llegaste a cantar bien, pero te sentías en las nubes y con tus amigos acompañandote en el grito de revelación eras feliz, porque detrás de esa letra que no siempre sabías, estaba la sensación de libertad que tanto te llena.
Cantar bien alto y que no te importe que te cataloguen de loquito. Es más, hasta te gustaba la idea, porque así ganabas el respeto.

Estudiaste casi de seguro guitarra, poco, pero lo suficiente como para haber llegado a tocar en algun grupo al menos en un ensayo.

Pero si tocaste una sola vez en tu vida ya cumpliste una de las metas de todo metalero, ma´ que plantar un arbol, tener un hijo ni donar un organo!
Vos querés tocar en vivo una vez en tu vida, tocar tu tema favorito, tener una buena viola y buen ampli y algunos hasta componer un buen solo, grabar un disco.

Muy probablemente algun integrante del grupo se casó, otro se aburrió, otro consiguió laburo y la cosa se fue al carajo. Vendiste tus cosas, dejaste los cassettes de los demos en algun placard y hasta seguro te tuviste que cortar el pelo, porque sino como siempre, esta prejuiciosa sociedad del culo no te da trabajo.

¿Acaso Jesus no tenía pelo largo y barba?

Carajo. No, no te comparo che, pero este mundo es medio intolerante, vaya novedad, lo sabés, porque en algún punto, no te bancas vos tampoco a los fachos de siempre y a la mentira detrás del trajecito que te tenes que poner para ir a laburar.
Bien sabes lo que es luchar por ser vos mismo, que no te cataloguen de falopero por el simple hecho de que te re cabe salir un sábado con campera de jean, tus mechas despeinadas y tus pantalones medios gastados.

No te importa ahora, ya no te hacés tanto problema, porque el disco de Megadeth lo llevas en tu bolsillito, ahí donde nadie se lo espera, porque tu discos siguen ahí como estatuas de héroes que no pueden ser movidas de allí, porque todavía en la ducha te pegás un grito de vez en cuando, y ya no te importa parecer el tipo que no querías ser, porque en el fondo, seguis siendo el mismo, sos metalero!


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pueden leer el original en

http://www.fotolog.com/astor_piazzolla/36605412

domingo, diciembre 16, 2007

Una Meditación Sobre El Cinismo

Las patentes “G” se multiplican. Los modelos de automóviles también. Platales de cuatro ruedas cubren el espacio de la Argentina en un muestrario de los diseños internacionales.

Si bien algo apaciguado en los últimos meses, el ritmo de venta inmobiliaria se concentra en los superdesarrollos de las últimas modas del urbanismo.

Todos los destinos internacionales caídos después de la crisis han recuperado gran parte de sus visitantes argentinos. Los centros preferidos del fashionismo local están llenos de las mismas personas que compran autos, inmuebles y que viajan.

A este segmento de la sociedad le va bien, quizás mejor que nunca. Pero este mismo segmento no soporta a Kirchner. En privado, cuando la confianza de los que los rodean les permite presumir que no serán desenmascarados, hablan pestes de él y de su mujer. Fue el segmento social que votó contra Cristina el 28 de octubre. Aprovechan la volada de uno de los sistemas más regresivos que el país haya conocido y disfrutan el mientras tanto, pero la mismísimas personas del matrimonio presidencial les causa escozor. Otros llevan el cinismo a un estadio superior e incluso votan por Kirchner después de haberlo defenestrado en la mesa de café.

En el otro extremo, millones de pobres empiezan a ver como papelitos de colores cada vez más volátiles pasan rápidamente por sus bolsillos. Tal vez sean más que antes, pero duran menos y se pueden hacer menos cosas con ellos. Sin embargo, como encandilados por la cantidad, aman a Kirchner y creen ver en él –y seguramente también en Cristina- a un restaurador de la justicia social. No advierten el espiral que gira alrededor de ellos hacia la repetición de los traumas del pasado. Han hecho un pacto silencioso: mientras puedan tirar está todo bien.

La relación de la sociedad argentina con el bienestar material es paradójica por donde se la mire. El país se cuenta a sí mismo un cuento de hadas que lo ubica entre los defensores del romanticismo; entre los que creen que la sociedad debe ser un conjunto humano cálido y solidario que resigna el consumo de materialidades a cambio del humanismo y la “cultura”. Pero en realidad esa sociedad está dispuesta a pactar con cualquiera que le ponga un billete en el bolsillo.

Como busca el billete por el billete mismo, -sin creer en ningún sistema racional que lo produzca en abundancia y genuinamente-, por lo general termina envuelta en tremendas convulsiones que le hacen retroceder todos los casilleros que cínicamente había creído ganar.

Este podría ser un balance de lo que la Argentina vive desde que Néstor Kirchner asumió el poder, hace cuatro años y medio.

El deterioro institucional, la vida agresiva, el aislacionismo, la falta de proyección, parecen haberse jugado a un disfrute espontáneo y actual. Nadie conoce la fecha del final de la historia, pero como todos la presumen por la experiencia del país, todo el mundo parecería estar lanzado a un goce instantáneo.

El gobierno también ha vendido su alma a la fugacidad. Sabe que hecha diatribas de cartón hacia los sectores a los que está beneficiando a carradas. Estos, a su vez, aceptan los insultos a cambio de que en la siguiente hora sigan lloviendo los billetes como en la anterior. No les interesa tener una riqueza perdurable. Solo aspiran a gastar lo que el viento de cola les trae.

Por el lado de los pobres, el gobierno los adula y dice que trabaja para ellos. Pero los engaña envileciendo la moneda, hundiendo la educación, hacinándolos en villas, usándolos como carne de cañón electoral. Estos, a su vez, prefieren eso a que el país adopte – ¡Dios no lo permita!- un sistema por el cual haya que trabajar seriamente y en donde la fuerza del número no sea una opción a la razón.

Toda la sociedad sabe que vive inmersa en un monumental cinismo, insustentable por definición. La mentira que desafía la realidad no perdura eternamente. Y todos lo sabemos.

Por ello el país parece correr como si el tiempo se comiera a 120 segundos por minuto. Es difícil encontrar a alguien que no reúna las condiciones del hombre apurado. Uno no podría sacarle una explicación convincente a los motivos de su urgencia, pero ella está allí, delante de todo el que quiera notarla. Es que la idea de no perder tiempo “improductivo” en el aprovechamiento de lo que cada uno sabe que se acaba, no deja de sonar por detrás de cada uno de nuestros cerebros. “Rápido, rápido, que mañana esto puede terminar”, parece ser el lema de cada mañana.

¿Por qué no organizar, entonces, usando la misma energía que dilapidamos en la urgencia del instante, un sistema social que le permita a cada uno organizar su vida sobre bases perdurables? Seguramente presumiremos que esa tarea nos distraería del aprovechamiento del hoy. También debemos tener la sospecha de que muchos privilegios con los que vivimos hoy no serían posibles bajo el nuevo esquema. Quizás con la vigencia de esos parámetros nunca se hubiera inventado la expresión ¡¡qué país generoso!!

La Argentina ha elegido vivir bajo el cinismo. Echemos un vistazo a los sinónimos de “cínico”. Un simple diccionario nos entrega: “descarado, insolente, desvergonzado, procaz, atrevido, satírico”. ¿Sería alocado trazar un perfil del argentino que salpicara la descripción con esas palabras?


Carlos Mira


© www.economiaparatodos.com.ar

martes, diciembre 11, 2007

La sociedad: la otra cara de la moneda

Cristina Fernández de Kirchner está a punto de convertirse en la “nueva” presidenta en ejercicio del poder. Al menos legítimamente, puesto que ese rol lo ha venido ocupando con anterioridad y en forma casi paralela a Néstor Kirchner, sin que se le haya dado a la ciudadanía ningún tipo de explicación plausible. En rigor, nadie tampoco la exigió. Y aquí reside quizás uno de los problemas más complejos a desentrañar: ¿qué pasa en la sociedad? ¿Hay alguna respuesta capaz de explicar por qué todo se acepta con tanta naturalidad?

Néstor y Cristina Kirchner obran como lo que son, un matrimonio con una compleja peculiaridad: manejan el poder de manera discrecional. El pueblo no demanda, observa pasivamente cómo le roban el futuro y lo condenan a un presente donde un electrodoméstico más o un auto nuevo marca la diferencia entre el estar bien o el estar mal. Hoy, los argentinos creen estar bien porque pueden veranear unos días, no experimentan el vértigo de la hiperinflación alfonsinista, los bancos no amenazan confiscar sus ahorros, ni el dólar se modifica. Y es que las sucesivas crisis que experimentó la Argentina han llevado a que se tomen parámetros muy frívolos para medir la calidad de vida. No cuentan el nivel educativo que puede dársele a un hijo, ni los valores, ni los ejemplos, ni siquiera la posibilidad de salir cada mañana con la certeza de regresar sanos e ilesos.

Los barrios se cercenan entre rejas y candados, los vecinos viven como presos y a la adolescencia se la llevó un concepto deformado de democracia que les ha hecho creer a los jóvenes que las jerarquías son algo malo. Toman colegios, atentan contra sí mismos con el tabaco, se agarran a trompadas entre ellos o se autoflagelan como sinónimo de coraje y valentía. El consumo de bebidas alcohólicas y pastillas es sinónimo de diversión. La vida cambió, hay que adaptarse, es cierto. Si embargo, hay cambios que son verdaderamente retrocesos, aquí y en el mundo entero.

Este cambio que parece meramente social tiene un componente político de envergadura: la autoridad máxima de la República Argentina no pregona el respeto, ni las buenas costumbres, no se erige como ejemplo ni rinde culto a la palabra empeñada. Desde arriba hacia abajo cunden el mal ejemplo, el desdén por las tradiciones y las buenas costumbres, el olvido de los próceres, la transmutación de la patria en bandos, odios y revanchas. Así, la zozobra de la dirigencia se traslada inevitablemente al pueblo, que termina por aceptar todo sin discernir siquiera si vale o no la pena, si lo que se le dice es o no cierto. Las contradicciones de la política calaron hondo en la vida de los ciudadanos.

No hay juicio crítico en la sociedad, la patética frase “es lo que hay” pone de manifiesto la aceptación ciega de las prebendas, los negociados, la ineficiencia, las mentiras que se venden como ciertas. Contagiados de la dirigencia, cada uno atiende su juego y trata de armar su kiosquito sin que importe el vecino. Además, los argentinos ya no ahorran, el crédito se ha esfumado. La idea es consumir el presente a sabiendas de que el mañana es utopía pura y depende, en todo caso, del capricho de un mandatario, o de dos en nuestro caso.

Las autoridades han dado consistentes pruebas de sus prioridades a la hora de actuar. El ir detrás de intereses sectoriales no permite atender el interés general, priman la ambición y el individualismo, esa necesidad de “salvarme yo”. Si a ello sumamos el temor que genera un Gobierno que castiga al que piensa diferente y que utiliza métodos poco ortodoxos para “convencer”, nos quedamos con una orfandad peligrosa. Así, las necesidades de la gente terminan siendo acalladas por un andamiaje oficial preparado para sustituir las demandas reales por otras a las que puedan y les convenga satisfacer para sumar puntos a su imagen. De ese modo, la inseguridad se torna costumbre mientras es ninguneada por el Estado Nacional y deja de ser una problemática crucial que no puede esperar más. Todos los días hay asesinatos, los episodios de violencia se han convertido en algo común y corriente, los ciudadanos cuentan sus experiencias como si se tratara de aventuras en una ciudad convertida en jungla. Se pierde conciencia: asaltos y robos no son algo normal, pero terminamos conviviendo con ellos e implementando alguna suerte de solución personal: rejas, alarmas, puertas blindadas, entre otras.

El aumento de precios negado cotidianamente desde el Gobierno es, ni más ni menos, inflación. Comprar eufemismos tales como “ajustes tarifarios” u otros similares impiden que advirtamos que la economía no es la panacea que relatan desde Balcarce 50 y que no hay estabilidad o crecimiento magnánimo capaz de atraer capitales foráneos para que el desarrollo sea real. Todo se lo acepta. No hay reacción, apenas alguna queja de sobremesa. Eso explica el silencio ante el atropello de la emergencia económica, la apatía ante los aumentos de precios, el desdén hacia los funcionarios sospechados de corrupción que se quedan en sus cargos.

Los cortes de calles, las movilizaciones gremiales, el reclamo de asambleístas y los hospitales sin insumos no nos incumben en la medida en que no tengamos que transitar por esos sitios, ni vivamos en Gualeguaychú o requiramos atención médica del Estado. Tampoco nos afecta la detención de Luis Patti porque no es un pariente cercano. Menos aún hay un despertar social ante temas alarmantes como la multiplicación del paco. Esos problemas de los demás. Mimetizado con las autoridades, también el pueblo mira para otro lado.

Mientras, nos quieren convencer de que todo marcha sin inconvenientes aunque, simultáneamente, desde el exterior, todos los informes (educación, corrupción y competitividad) nos señalan en franco retroceso y perdiendo posiciones de liderazgo en Latinoamérica. Chile y Brasil, en contrapartida, avanzan superando obstáculos. En la Argentina, negándolos nos quedamos. ¿Hay posibilidades de salir de esto? No se ven anticuerpos en el ámbito político, tampoco asoman en el pueblo. Blandir cacerolas cuando ya todo está perdido no es lo que nos hará tener un país como el que queremos o decimos querer. Pongámonos de acuerdo… pero a tiempo.

Gabriela Pousa

© www.economiaparatodos.com.ar

lunes, diciembre 10, 2007

Cuatro Años Y Medio En Un Cono De Sombra

Luego de cuatro años y medio, Néstor Kirchner deja la presidencia y todavía queda el interrogante sobre si lo que viene podrá definirse con la fórmula “Cristina al gobierno, Néstor al poder”. Por supuesto que el matrimonio niega tal posibilidad, pero todos perciben que algo parecido al viejo “Cámpora al gobierno, Perón al poder” pueda reeditarse. En todo caso, poca importancia tiene, dado que difícilmente Cristina Fernández de Kirchner se aparte demasiado del rumbo marcado por su marido durante su gestión.

¿Qué nos deja Kirchner luego de haber llegado al gobierno con solamente el 22% de los votos?

Estos cuatro años y medio se han caracterizado por una forma de ejercer el poder que los medios bautizaron como “estilo K”. ¿En qué consistió el “estilo K”? En mostrar permanentemente una actitud agresiva, intolerante y descortés hacia todo aquellos que no pensaban como el presidente. Así, la Argentina vivió un estado de irritación permanente.

De igual forma, el “estilo K” pretendió imponer respeto mediante una actitud prepotente. Kirchner no se ganó el respeto por medio de sus ideas, sus políticas públicas o su accionar, sino que utilizó la agresión verbal como medio de intimidación. Ni siquiera logró, como logran muchos políticos populistas, recibir el aprecio de la gente. Juan Domingo Perón no fue un modelo de estadista, sino un típico político populista, aunque tenía un carisma que, así como generaba odios, también producía simpatías en muchos sectores de la sociedad. No fue ése el caso de Kirchner. En ningún momento sus políticas populistas generaron una corriente de simpatía hacia su persona, ni siquiera de aquellos que se beneficiaron con las mismas.

Por otra parte, estos cuatro años y medio tuvieron varias características sobresalientes. Una de ellas consistió en reabrir las heridas de los 70 impulsando deliberadamente una visión distorsionada de aquellos años. Fue un tema sobre el que se volvió permanentemente.

Como un chico con un juguete nuevo, Kirchner utilizó el poder para perseguir a las Fuerzas Armadas y de Seguridad por lo ocurrido 30 años atrás. La falta de un verdadero espíritu de justicia se verifica en un simple hecho: en ningún momento de su mandato se le escuchó al presidente pronunciar un solo párrafo contra el terrorismo de Estado importado desde Cuba que imperó en los 70, nunca emitió un juicio condenatorio de los asesinatos y secuestros que perpetraron los terroristas financiados y entrenados en Cuba y Libia. Por el contrario, se abrazó y financió a Hebe de Bonafini, una mujer que festejó los ataques a las Torres Gemelas en los que murieron miles de inocentes, apoyó el terrorismo de ETA y dijo que en el Museo de la Memoria había que exhibir las armas que habían utilizado los terroristas.

Tal fue el grado de desprecio a la verdad histórica que Kirchner ni siquiera denunció a los terroristas que intentaron tomar el poder por la fuerza de los fusiles para establecer una dictadura al estilo cubano cuando Perón todavía era presidente y luego continuaron con los ataques cuando Isabel Perón estaba el frente del Ejecutivo. No sólo no los denunció por levantarse contra el orden constitucional, sino que, además, a principios de 2007 intentó enjuiciar a Isabelita por los crímenes de la Triple A, tentativa que quedó en la nada cuando algunos dirigentes sindicales rápidamente advirtieron: con Perón no se jode.

La mentira compulsiva constituyó otra de las características de estos cuatro años y medio. Basta recordar el famoso cassette que se iba a dar a conocer para descubrir a los responsables del atentado de la AMIA, que nunca apareció y del que después se desmintió que se hubiese dicho que existía. O los memorables 30.000 millones de dólares de inversiones chinas que nunca llegaron, los índices del INDEC truchados, la información fiscal distorsionada, la negación de la existencia de una crisis energética que está a la vista de todo el mundo y tantos otros hechos que, por momentos, parecieron mostrar a la mentira como el único discurso posible.

En lo económico, las características del kirchnersimo consistieron en resucitar la inflación, el estatismo, las regulaciones y los controles de precios, lo que retrotrajo a la Argentina a sus peores momentos y cuyas consecuencias ya comienzan a pagarse. Los aumentos de precios y tarifas que comenzaron a verse inmediatamente después de las elecciones del 28 de octubre son apenas una muestra de lo que está por venir como consecuencia de lo que se hizo durante cuatro años y medio.

Aislar económicamente a la Argentina del mundo cerrando las importaciones y limitando las exportaciones fue otra muestra de una política anclada en el pasado, que ningún país exitoso ha aplicado. Otros errores que ayudaron, asimismo, a alejarnos del escenario mundial fueron la alianza con el autocrático e intolerante Hugo Chávez, quien pretende volver a levantar el Muro de Berlín después de 16 años de su caída, y el innecesario conflicto con nuestros hermanos uruguayos.

Lejos de buscar la concordia y la paz entre los argentinos, Kirchner utilizó el atril para, mediante encendidos discursos, producir enfrentamientos en la sociedad. Algunas frases memorables fueron: “La oligarquía vacuna quiere lucrar con el hambre de los argentinos”, “los datos del INDEC sobre inflación son ciertos, pero hay algunos vivos que pretenden lucrar con los bonos ajustables por CER”, “las privatizadas ganaron mucho en los 90 y ahora tienen que ganar menos” y “no les tengo miedo” (esta última, pronunciada durante un acto en presencia de miembros de las Fuerzas Armadas que, en algunos casos, ni habían nacido en 1976). El periodismo, la Iglesia Católica, economistas independientes y muchos otros sectores también fueron blancos de los dardos de un Kirchner permanentemente agresivo.

Ayudado por una circunstancia económica excepcional y aplicando impuestos altamente distorsivos, el presidente armó una caja que le permitió comportarse en forma intolerante a cambio de un televisor de plasma o algún fondo para una intendencia.

Nuestro país está inmerso en un cono de sombras del cual solo podrá salir cuando se ponga en funcionamiento en serio el sistema económico y, al mismo tiempo, el sillón de Rivadavia lo ocupe alguien que deje de lado los odios y resentimientos para, en base a la concordia y el respeto, poner todos sus sentidos y empeño en construir una Argentina para el futuro.

Roberto Cachanosky

© www.economiaparatodos.com.ar

viernes, diciembre 07, 2007

Géiser De Satanás

Hace algunas semanas, tuve la visita de unos buenos amigos
del hemisferio norte.
Como era de esperarse; nos pusimos a conversar acerca
de nuestras respectivas historias y vidas cotidianas y;
las similitudes y diferencias que encontrábamos en las mismas.

Con la actualidad de un mundo globalizado, uno tiende a pensar
que ya no hay diferencia entre ellas, en un segmento
socioeconómico y en culturas similares.
Cosas que pensábamos que eran obvias, al final no lo eran tanto.

Fue divertido saber que este -para mi- maravilloso invento,
llamado "bidet" no era lo mismo en territorio de mis amigos.

No es que no cumpliera la misma función.
A esta altura de los tiempos, todos sabemos más o menos
que sirve para limpiarse el trasero.
Hay otros que también lo usan para refrescarse las patas,
lavar las zapatillas o, en mi caso, para bañar a mi gato.

Mi novia una vez calificó al de casa como "bidet violador",
pero esa es otra historia... jeje

Mis amigos conocían el bidet, vamos, ellos nacieron
y viven en el primer mundo.
Pero no sabían que aquí el mismo puede funcionar
de dos maneras según como queramos orientar el flujo de agua.

Para ser más específicos, no conocían el chorrito de agua "para arriba".

Algo sumamente cotidiano para mi y, siendo más específicos, mi trasero.
Hace siglos que no uso papel higiénico más que para secarme.
Digamos que me siento "sucio" si no me lavo con el bidet.

Son locuras mías? Probablemente.

El tema es un asunto cotidiano y al que no le presto mayormente atención,
se complica sobremanera cuando me voy de campamento o,
en algún momento en que la biología es más poderosa que
la fuerza de voluntad, por lo general, en la vía libre o en alguna casa ajena.

La cosa se pone aún peor si se está en el departamento
de algún conocido "no tan conocido" y el baño está justo al lado de donde
se está desarrollando la multitudinaria reunión
(digo multitudinaria porque con 4 personas ya se ocuparon todas las sillas).
Hay que cuidarse de no hacer mucho ruido y no apestar el ambiente.
Si hay desodorante de ambiente zafamos el olor,
pero no la vergüencita de que, al emerger de nuestra meditación,
todo el mundo se entere que contribuimos a taparle la cloaca a nuestro anfitrión.

Como no podía ser de otra manera, el departamento era pequeño
y la reunión multitudinaria.
Para peor, solo conocía a la persona que me había llevado al mismo.
Estaba lleno de bellas mujeres y de ardua competencia para conquistarlas.

Y mi maldito metabolismo se decidió justo en ese momento,
a dejar de ser regular y llamar a la acción en un horario impensado.
Justo allí, justo en ese momento, justo con esa gente.
Algo más podía contribuir de manera negativa con toda la situación?

Ante lo inevitable pregunté donde quedaba el baño,
las chanzas de rigor y las risas de la competencia y ya me metí
ruborizado por la verguenza.
Una vez dentro y sentado, me puse a observar el entorno:
-No hay revistas, mejor para que todo el proceso sea lo más rápido posible.
-Hay desodorante de ambiente y si,
-hay bidet!!!

Es jodido usar un bidet que no es de uno.
Al momento de la meditación, invariablemente me asaltan las mismas dudas...

-"Por que lo tapan con esa cosa peluda?"
-"Se podrá usar?"
-"Esta familia lo usará?"
-"Está esto realmente limpio?"
-"Funcionará bien"?
-"Será mala educación usar un bidet ajeno?"
-"lo seco después de usarlo?"
-etc,etc

Luego de una ligera observación, todo parecía indicar que el bidet funcionaba,
que había sido usado y que estaba limpio.
"Uff, al menos voy a poder lavarme el culo", pensé. ;)

Me siento y abro la canilla como siempre, acostumbrado a la presión
de agua de mi casa.
Primer error, aquí había muchísima más presión y además de todo,
el agua salió "hirviendo".
Sentí un fuego en mi interior que me hizo saltar inmediatamente
hacia adelante para huir despavorido y detener esa tortura.
No sé como hice para no gritar como un animal.
Con los pantalones bajo las rodillas no pude llegar muy lejos y caí de bruces.

El chorro de agua infernal rebotaba contra el cielorraso y
ahora me quemaba la espalda.
Asi que otro movimiento escapatorio, esta vez hacia un costado para evitarlo.

Pocas veces en mi vida estuve tan dolorido y desesperado,
sobre todo porque aún tenía que desactivar ese maldito géiser
que me quemaba cada vez que acercaba el brazo para hacerlo.
Eso sin contar que no podía putear a viva voz para descargarme
por las chicas que estaban afuera.

Luego de uno segundos que me parecieron eternos pude cerrar el grifo.
Estaba en el piso, todo mojado, dolorido y con los pantalones abajo.
Una piltrafa humana.

Me tomó cerca de 10 minutos secar un poco la ropa y a mi mismo.
A la hora de secar el techo con el toallón, el yeso comenzó a desprenderse
del cieloraso manchando todo de blanco.
Luego seguí por el piso con el mismo toallón y, gracias a Dios!
Había un canasto con ropa sucia en donde pude esconderlo. :)

Ya que tenía el pelo mojado volví a peinarme y salí del baño
como si nada hubiera sucedido.

Uno de los chicos al verme salir dice
"Ya pensábamos que te habías ido por las tuberías, tiraste la cadena y pusiste desodorante?" Ante las risas de los demás.
Solo le respondí con una sonrisa sobradora.
La broma era nada comparada con lo que había vivido minutos antes, jeje.



metal up your ass!!!!!

martes, noviembre 27, 2007

Violencia y Exclusión

Sostener la idea de que la inseguridad es consecuencia de la marginación social implica legitimar el uso de la violencia como medio para emparejar las desigualdades económicas.


El fin de semana pasado, el ministro de Seguridad (¿?) de la provincia de Buenos Aires, León Arslanian, concedió un reportaje al diario Perfil, donde afirmó que "en la violencia hay una lucha de clases entre excluidos y no-excluidos".

Es obvio que, como abogado, el ministro debe conocer la máxima que reza "a confesión de parte, relevo de prueba". Porque, efectivamente, frente a semejante acto de sinceridad brutal, no le queda nada más que demostrar a aquellos que sostienen que el fracaso de las políticas de seguridad y el subsecuente crimen rampante que azota a la sociedad son consecuencia del prisma ideológico con que se encara el problema. León Arslanian ha dicho, con todas las letras, que la violencia es producto de la lucha de clases. Los protagonistas son, de un lado, los que tienen y, del otro, los que no tienen.

El concepto es gravísimo y explica por qué el problema no se resuelve. Si bien es perfectamente normal que un gobierno popular y democrático tenga una preferencia inicial por los que no tienen, suponer que ellos utilizan la violencia contra los que tienen para "emparejar los tantos" de la justicia es una aberración. Si admito que la violencia es el método que usan mis preferidos para obtener lo que la igualdad no les da, es obvio que autolimito mi accionar para terminar con ella: ir contra la violencia sería, en alguna medida, ir contra aquellos por los cuales tengo predilección.

Si uno continuara esta línea de pensamiento, no tardaría en caer en la conclusión de que Arslanian cree que los excluidos deciden salir a matar, a robar y a secuestrar no-excluidos para sacarles la parte de riqueza que creen que en realidad les pertenece y que está mal distribuida. Es el razonamiento propuesto en "El Manifiesto Comunista" de Marx y Engels, donde se propone que el proletariado debe utilizar la violencia para alcanzar el poder y constituirse como clase dominante: el método consiste en "arrancarle a la burguesía todo el capital" por la vía de "una violación despótica del derecho de propiedad". Según esta visión, los excluidos que utilizan la violencia contra los no-excluidos serían la avanzada de aquel proletariado que quiere arrancarle a los no-excluidos la propiedad de todo el capital.

A los pocos días de tamaño exabrupto, el vicejefe de Gabinete de la Nación, Jorge Rivas, fue salvajemente atacado y el golpe en la cara que recibió con una manopla le produjo un derrame cerebral que lo dejó en coma. El Gobierno intentó (fallidamente, pero lo intentó de todos modos) hacerle creer a la ciudadanía que el funcionario había sufrido un accidente cardiovascular mientras conducía su auto en la madrugada de Lomas de Zamora, con el objetivo evidente de que el hecho no se inscribiera como un caso de inseguridad que, esta vez, había alcanzado a uno de ellos. El plan falló porque la ciencia demostró que el derrame había sido causado por el golpe. Lo que llama la atención, sin embargo, es que la propia esposa de Rivas, dijera "en un primer momento" que su marido venía sufriendo "dolores de cabeza". La versión fue desmentida por los propios amigos que habían cenado con el funcionario aquella noche, quienes aseguraron, con todas las letras, que Rivas gozaba de "una excelente salud".

Caída la intentona, se continuó con el "plan B": hacer pasar el caso como algo que "sucede en todas partes" y por lo que no hay que preocuparse más allá de inscribirlo como un episodio aislado de robo menor que tuvo un final "no querido".

Resulta francamente repugnante que funcionarios que se supone deben encarnar la vigencia del Derecho y la protección de la vida y de la propiedad de las personas honradas que no cometen otro delito que no sea el de trabajar tengan este concepto vergonzoso de la problemática del delito y de los delincuentes. Cientos de inocentes, personas honestas que solo vivían para soñar un futuro mejor para sí mismos y para sus familias, han muerto como consecuencia de crímenes horribles que truncaron para siempre la felicidad de los suyos. Creer que ellos son víctimas "justas" que merecían su destino por tener más que sus asesinos constituye una postura insostenible en una democracia de bien nacidos.

Que la ideología pueda nublar hasta tal punto el entendimiento como para llevar a la propia esposa de una víctima a negar la gravedad de la situación por la que atraviesa el país desde el punto de vista de la seguridad física hace pensar, lisa y llanamente, que exponen públicamente esa postura porque, lejos de creer que la sociedad está frente a un problema, consideran que lo que está ocurriendo es lo que tiene que ocurrir: que los que no tienen salgan a sacarles a sangre y fuego a los no-excluidos lo que tienen. Y que los no-excluidos lo tienen que aceptar por su posición de "privilegio" en la sociedad. Si bien se mira, se trata de la misma base conceptual que justifica y argumenta el apriete económico contra los sectores a los que se identifica como "exitosos" de los años 90: como ganaron, ahora tienen que perder. Por otra parte, la concepción conlleva la idea de ignorar la honestidad de la mayoría de los excluidos que aún siguen apostando al trabajo honrado para salir de su escasez.

Solo un odio profundo acompañado de un falso y hueco intelectualismo puede explicar semejante convicción. La conciencia de Arslanian debe ser muy fuerte como para llevar sobre sus espaldas la responsabilidad por las muertes de tantos inocentes. Lo más grave es que quienes deciden nombrar este tipo de funcionarios piensan como ellos. Así, Arslanian podrá cesar alguna vez en sus funciones, pero mientras no se remuevan las cabezas pensantes que entronizan este resentimiento, tampoco se removerán las razones verdaderas de la multiplicación de la violencia y del delito.

lunes, noviembre 26, 2007

El Nuevo Invento: Llamarse "Productivista"

esto me lo envió mi amigo Claudio y me parece sensato que Uds también lo lean....

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Los inventos idiomáticos a los que somos afectos en la Argentina nos
sumergen en un mundo de eufemismos que esconden la realidad y nos impiden
ver los hechos tal cual son.

Los argentinos tenemos la manía de estar todo el tiempo inventando palabras
para tratar de explicar lo inexplicable.
Creamos la "pesificación" para disimular lo que en el fondo fue una confiscación
de la propiedad privada.
El "corralito" para no decir que la gente tenía prohibido retirar su dinero
de los bancos.
Nos referimos a los "superpoderes" en vez de expresar que la democracia republicana
no existe y el Poder Ejecutivo puede disponer del dinero de los contribuyentes
de la misma forma en que lo hacían los señores feudales con sus súbditos.
Estas palabras y otras tantas como "estilo K", "transversalidad" o
"factor de empalme" se agregaron en el último tiempo a nuestro diccionario cotidiano.

El listado es largo, pero ahora le acabamos de agregar
un nuevo invento idiomático: "productivista".

Este flamante término se usa para afirmar que tal o cual economista o dirigente
empresarial son "productivistas".

¿Qué significa ser "productivista"?
Aparentemente, se trata de una persona que cree que la política económica
tiene que poner el acento en la producción.
¡Qué genial descubrimiento!
Resulta que en pleno siglo XXI descubrieron una nueva teoría económica por la
cual la economía tiene que estimular la producción.

Imagino que quienes se llaman a sí mismos "productivistas" pretenden ser la
antítesis de aquellos que, supuestamente, defienden lo financiero por sobre
la producción.

Ahora bien, no todos los que aseguran que quieren estimular la producción
logran su objetivo con las medidas que aplican. Por ejemplo, durante la
campaña electoral de 1983, Raúl Alfonsín decía en sus discursos que cuando
asumiera como presidente iba a ir con los gerentes de los bancos a levantar
las persianas de las fábricas. La realidad es que bajo su gestión se
desarrolló el más fenomenal festival de bonos que uno recuerde, aparecieron
las famosas cuevas para hacer negocios financieros y el país estalló en una
hiperinflación que paralizó totalmente la producción.

Otro caso similar y más reciente se dio cuando el presidente Néstor
Kirchner sostuvo, pocos días antes de las elecciones, que su gobierno había
adoptado medidas para que las tasas de interés bajaran al 12% anual para
los préstamos para consumo y al 9% para los préstamos a empresas. Sería muy
interesante que algún funcionario de la actual administración informara en
qué banco público o privado se otorgan esos créditos. De paso, también
sería bueno que ese mismo funcionario público le comunicara a la población
dónde se pueden conseguir los famosos créditos para inquilinos. O, al
menos, que dieran los datos de cuántos de esos créditos fueron otorgados y
el monto total de los mismos.

Por otra parte, parece que llamarse "productivista" se relaciona con
proclamar a los cuatro vientos, en contraposición con los 90, la política
de desendeudamiento que nos vende el gobierno. Es que luego del aumento de
la deuda pública de los 90, ahora está de moda hablar de producción y
despreciar las políticas financieras públicas. El problema es que, después
de haberle pagado al Fondo Monetario Internacional (FMI) la totalidad de la
deuda y habiendo hecho una de las quitas de capital más grandes de la
historia económica mundial, y sin incluir los 26.000 millones de dólares de
los bonos que no entraron en el canje, el stock de deuda pública al 30 de
junio llegaba a los 138.000 millones de dólares, solamente 7.000 dólares
menos que al 31 de diciembre de 2001, cuando se declaró el default por
entender que la deuda era impagable.

No se entiende muy bien, entonces, qué quieren decir con "productivistas",
porque si de tasas de interés se trata no ha sido este gobierno, al igual
que el de Alfonsín, el que ha conseguido niveles de tasas consistentes con
lo que puede pagar el sector real de la economía o, para decirlo en
palabras de la nueva corriente "productivista", tasas de interés que está
en condiciones de pagar la producción.

Tampoco puede alegar este gobierno que pone la producción delante del
endeudamiento ya que, como hemos visto, ha batido récords de rapidez para
aumentar el stock de deuda pública y creado una nueva patria financiera que
vende electrodomésticos a 24 meses sin intereses. Toda una novedad ésta de
que la tasa de interés sea igual a cero, dado que implica que hay alguien
que está dispuesto a postergar consumo presente por consumo futuro sin
recibir nada a cambio. La realidad es que la pantalla de plasma es sólo una
excusa para vender cuotas a tasas gigantescas. Así como hoy venden
televisores a 24 meses sin intereses, mañana podrían ser salchichas, porque
el negocio del modelo "productivista" pasa simplemente por vender cuotas.

Es verdad que en el pasado se intentó sustituir las reformas estructurales
por mecanismos financieros. Se creía que por el simple hecho de colocar más
deuda, armar un blindaje o hacer un megacanje se evitaba tener que reformar
el sector público, la legislación laboral, el sistema tributario, la
apertura de la economía y demás medidas que todos los países que hoy crecen
adoptaron en su momento.

Esa sustitución de reformas estructurales por deuda pública, que terminó
estallando, no tiene hoy en día su correlato con medidas de fondo. En vez
de esconder los problemas estructurales detrás de un mayor endeudamiento,
hoy se los oculta detrás de un dólar artificialmente alto financiado con el
impuesto inflacionario. Y al tan criticado endeudamiento de los 90, ahora
se le agrega una maraña de subsidios insostenible en el tiempo, junto con
un fuerte castigo impositivo a la producción agrícola, ganadera y
petrolera, entre otras.

Así, dudo que alguien pueda llamarse "productivista", si por esta palabra
se entiende incentivar la producción, cuando se impulsa una carga
tributaria que, en el caso de la soja, significa que el Estado se queda con
toda la producción sojera de la provincia de Buenos Aires más la mitad. Es
decir, se lleva el equivalente a una provincia de Buenos Aires y media en
toneladas de soja.

Menos que menos puede hablarse de incentivar la producción cuando se
recurre al teléfono rojo para amenazar a quienes producen (aunque, dicho
sea de paso, el único mérito de la política de Guillermo Moreno es haber
dejado al descubierto la calidad de buena parte de la dirigencia empresaria
argentina).

Anclados en los 40, los "nuevos productivistas" creen que producir sólo
implica hacer algo físico. Un médico, un docente o un ingeniero no producen
nada para los "productivistas". Todavía no se enteraron de que el 66% del
PBI de los países desarrollados proviene del sector servicios.

Dejando de lado el retraso ideológico imperante, lo cierto es que el actual
modelo productivo o "productivista" lejos está de haber dejado las mañas
del pasado más reciente que tanto critican. No hubo reformas estructurales
y se las sustituyó, al igual que antes, recurriendo a políticas de fuerte
endeudamiento y crecientes tasas de interés, más el agregado de la
inflación y los controles de precios. Un cóctel de explosivos de alta
potencia que han armado los nuevos "productivistas" y que ha sido puesto en
las entrañas del mismo sistema productivo.

Roberto Cachanosky


© www.economiaparatodos.com.ar

miércoles, noviembre 21, 2007

Progresismo: El Motor De La Decadencia?

En un escrito fechado el 15 de febrero de 2004 aseguraba
que el denominado “progresismo” era una “carátula irónica”
que tenía por medular estrategia convertir
“a los errores en virtudes y, a partir de ello,
derramar su deterioro cultural multiplicador en el seno de la sociedad”
por la “relativización extrema de todos los valores imperantes
en una sociedad que jerarquiza el orden en libertad y la justicia para la paz.”
como bien lo afirma el ensayista Silvio Maresma.

Esa correcta aseveración llevó al nuevo Presidente de Francia Nicolás Sarkozy a afirmar, con absoluto conocimiento y "certividad" descriptiva de los efectos ocasionados por el denominado progresismo en su país, que el acto electoral que lo llevo a ese cargo significaba haber “derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas”.

Esa saludable derrota significaba, para Sarkozy y el mundo no delirante, intentar terminar con la absurda premisa progresista de "vivir sin obligaciones y gozar sin trabas".

Por último, como si el Presidente francés hubiera estado soportando el progresismo imperante en varios estados latinoamericanos, condenó la premisa de la izquierda progresista de “...renunciar al mérito y al esfuerzo, que atiza el odio a la familia, a la sociedad y a la República”.

Es precisamente lo que han estado haciendo esta última década en Sudamérica algunos gobernantes del denominado progresismo populista como Hugo Chávez, Evo Morales y Néstor Kirchner quienes, al decir de Sarkozy, han convertido -con paradójico garantismo-, a los vándalos en buenos y a la Policía en mala, a la sociedad en culpable y al delincuente en inocente, se oponen al desalojo de los “okupas” siempre que no sea en sus casas, dicen que adoran la periferia, pero jamás viven en ella, le han tomado el gusto al poder y lo ejercen en su propio beneficio, de sus amigos o sus familiares, que han inventado impuestos y retenciones para financiar al que “cobra del Estado sin trabajar” significando “el triunfo del depredador sobre el emprendedor”.

En definitiva nuestra realidad describe descarnadamente el desprecio que el progresismo le tiene a la “normalidad” al estimar, ellos, que cada nuevo paso que se da hacia la decadencia es un avance cultural. En definitiva, cumplir con la vieja premisa leninista de “cuanto peor mejor”.

Esa premisa, no conforme el progresismo con haberla impuesto en varios países sudamericanos, la ha proyectado a las relaciones internacionales, especialmente en el bloque regional.

En efecto, en sus dos variantes de progresismo, el populista que practican Chávez, Morales, Correa y Kirchner o el intelectual de Michelle Bachelet y Tabaré Vázquez, han sumido a Sudamérica en particular en una zona de conflicto permanente como no se vivía desde las dictaduras de Augusto Pinochet, Jorge Videla o Juan María Bordaberry.

Gracias a estos gobiernos “ progres” la Argentina gobernada por Kirchner se enfrenta con el Uruguay de Tabaré al mismo tiempo que mantiene el conflicto o litigio por incumplimiento de contratos con el Chile de Bachelet , sin descuidar sus malas relaciones con el sensato gobierno de Brasil o sus extrañas alianzas con el belicista Chávez.

El gobierno “progre” de Bachelet en Chile, además, sostiene sus conflictos territoriales, como durante la dictadura de Pinochet, con Perú y con la Bolivia del progre-populista-chavista Evo Morales.

La Bolivia “indoprogresista” de Evo Morales, en paralelo, proyecta su delirio enfrentándose con Brasil y provocando aspiraciones separatistas dentro de su propio territorio.

El más emblemático de este coro desafinado y vergonzante de presidentes “progres”, el napoleónico Hugo Chávez, usa la tribuna que le brindó la boicoteada Conferencia Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado para, con cobardía propia del peor autoritarismo, hablar de un ausente como una etapa más de su absurda belicosidad contra el sentido común. Una muestra de ello es apoyar a la “narco-guerrilla” colombiana de las FARC, en una clara extorsión hacia uno de los pocos gobiernos sensatos de la región como es del Presidente colombiano Álvaro Uribe, gobierno que, a su vez, es acosado desde el sur por el último arribado a este Club Podercrático, el castro-chavista Rafael Correa, quien ha tenido el extraño mérito de revivir la disputa de Ecuador con Colombia.

El definitiva el denominado “progresismo”, no es más, ni menos, que el causante de haber destruido una sana convivencia continental forjada por los presidentes sudamericanos que gobernaron en la década del 90. Con los hechos a la vista, resulta una cruel ironía, y una burda hipocresía, asegurar o sospechar que el progresismo es funcional al progreso. Todo lo contrario, como se puede apreciar, es la antesala del caos y el conflicto.

Esto, que ya va siendo advertido por los pueblos que sufren la angustia existencial de este modelo “progre”, sólo podrá ser contrarrestado si quienes promueven el orden en libertad y con justicia social, como Sarkozy, resuelven librar la batalla cultural que el mundo empieza a reclamar sin renunciar tanto a la modernidad del fabuloso avance tecnológico como a los principios fundamentales de la República y la integración continental.

Ineficaz Gestión Oficial Contra Las Drogas

Dos de las problemáticas más acuciantes de la sociedad argentina son la inseguridad y el alarmante crecimiento del narcotráfico y consumo de drogas, especialmente en jóvenes y niños.

Estas dos cuestiones, que no por casualidad van de la mano, dependen pura y exclusivamente del Ministerio del Interior.

En este sentido, la gestión de Aníbal Fernández tiene varias falencias y débitos después de haber estado poco más de cuatro años al frente de tan importante cartera, como por ejemplo, un muerto por día por consumo de "paco", 10 niños al día internados en hospitales de todo el país por consumo excesivo de substancias, muertes de adolescentes como consecuencia de la oferta irrestricta de todo tipo de substancias ilegales y jóvenes internados con severos trastornos cardíacos producto del consumo de drogas de síntesis.

El aumento de la oferta de drogas, agregado al magro presupuesto en prevención y la exigua oferta de atención gratuita para adictos a nivel nacional, no nos deja otro apelativo para describir la actual situación nacional respecto de las drogas..., estamos frente a un "genocidio".

En tal sentido, estos son algunos “logros” del Ministro Aníbal Fernández en su gestión:

1) Por circular, el ministro del Interior prohibió oportunamente a la Policía Federal Argentina realizar tareas de prevención de drogas.

2) Durante su gestión, por circular, prohibió a las fuerzas de seguridad a su cargo, participar de los “cursos de actualización en la lucha contra el narcotráfico” que dicta la SEDRONAR a todas las policías del país y otros organismos de seguridad.

3) Durante su gestión, se instalaron tres cárteles en Capital Federal, los que se han distribuido las zonas de venta de drogas en partes equitativas.

4) Durante su gestión, se crearon más de 500 bocas de expendio de drogas solamente en Capital Federal.

5) Desde el inicio de su gestión, la Fuerza Aérea tiene prohibido el control del espacio aéreo de Argentina. Además, no se ha radarizado el norte de la República.

6) Durante su gestión, el aumento de oferta de substancias prohibidas nos puso en los niveles más altos de consumo de drogas. Naciones Unidas informó que Argentina es primer consumidor de cocaína en escuelas secundarias de toda Latinoamérica.

7) Durante su gestión, la SEDRONAR tiene "presupuesto cero", para realizar campañas preventivas sostenidas en el tiempo en medios nacionales de comunicación.

8) Durante su gestión, Aníbal Fernández fue el principal impulsor del proyecto de ley de reforma del Código de Procedimientos en Materia Penal. Este proyecto pretendía despenalizar la venta minorista de drogas y bajar la pena a los narcotraficantes. Cuando fue rechazada por el Congreso Nacional, Aníbal Fernández dijo: “en dos años la sociedad estará preparada para aceptar esta reforma”.

9) Durante su gestión, ocurre que: a) No hay un sólo juez en la República que haya enviado a un penal a un adicto por su condición; b) el 70% de los vendedores minoristas quedan en libertad desde tribunales porque se hacen pasar por adictos. Aunque Aníbal Fernández se queje de que la justicia gasta mucho dinero en encarcelar adictos.

10) Durante su gestión, la posición 21 del Aeropuerto de Ezeiza (sector cargas) sigue sin scaners a pesar que fue denunciado en 2005. No hay scanners para los "pallet" (plataformas donde se apilan las mercaderías para exportación). Un avión de carga lleva hasta 130 pallet por viaje.

11) Desde el inicio de su gestión, Aníbal Fernández permite la libre comercialización de publicaciones que enseñan cómo plantar y cultivar marihuana, además de distinto tipo de recetas para fabricar alimentos a base de esta planta; en franca contraposición a los artículos 12 y 28 de la ley 23.737

12) Desde el inicio de su gestión, sigue habiendo 750 pasos clandestinos con Bolivia y 60 pasos clandestinos con Paraguay, desde donde ingresa la droga al territorio nacional.

13) Durante su gestión, Argentina creció considerablemente como productora de cocaína, lo que derivó que las “cocinas” comercializaran también el residuo de la droga bautizada como "paco".

14) Durante su gestión, permite las fiestas electrónicas a sabiendas que son espacios donde se expenden drogas de diseño, como el éxtasis. Además, en esos lugares se corta el agua corriente, (La ingesta de esta droga demanda un consumo considerable de agua) para así vender botellas de agua mineral a un precio exorbitante, no siendo plausibles de clausuras o cierre de los locales.

15) Durante su gestión, intentó echar a Marcelo Saín, Jefe de la Policía Aeroportuaria, por realizar un procedimiento antidrogas que culminó en Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz.

En definitiva, seguramente Aníbal Fernández será premiado con alguna embajada en Perú o Colombia por su desempeño ministerial. De esa manera, puede ser que los ciudadanos de Quilmes, quienes le dieron la espalda en las últimas elecciones, se olviden de que existe.

Pablo Dócimo


Referencias:

Pedido de Claudio Izaguirre, Presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina al Presidente Kirchner. AUDIO Radio 10: http://www.infobae.com/contenidos/344561-100884-0-En-Capital-hay-500-bocas-expendio-drogas

Respuesta de Aníbal Fernández a Claudio Izaguirre. AUDIO Radio 10:
http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=344782&IdxSeccion=0

FUENTE:
Asociación Antidrogas de la República Argentina